Análisis: Mad Max – XONE/PS4/PC

Mad Max, al fin, aquí lo tenéis. Se que no he sido el único y que para muchos de vosotros la espera ha sido también una auténtica locura, pero como todo en esta vida, lo bueno se hace de rogar, o al menos, eso es lo que deseamos todos de esta adaptación a videojuego de una de las sagas más emblemáticas e importantes del género de acción post-apocalíptica.

El videojuego Mad Max se basa en el mundo devastado y agresivo de las películas Mad Max dirigidas por el director George Miller, un mundo post-apocalíptico hundido cada vez más en la miseria, principalmente debido a la crisis por la escasez de petróleo y en parte también debido al desorden social cada vez más notorio con el paso de los años y que como no podía ser de otra forma, culminó en una destrucción total de los actuales sistemas de gobierno, quedando un mundo regido por la anarquía y dominado por clanes o facciones que son los que se encargan de impartir la ley allá por donde pasan.

Los responsables de realizar la adaptación de Mad Max a videojuego han sido el estudio Avalanche Studios, responsables de una de las grandes sagas en el mundillo de los videojuegos: Just Cause. Está claro que Warner Bros no podía desaprovechar la oportunidad de sacar tajada sobretodo después de estrenar en los cines de todo el mundo la cuarta entrega de la saga, Mad Max: Fury Road, ganándose de esta manera a los seguidores viejunos de la saga que disfrutaban con ver a Mel Gibson en su Ford Falcon V8 Interceptor y obviamente también a los nuevos fans que se han apuntado a la locura Mad Max gracias a la cuarta entrega, decepcionante quizás para los veteranos y aceptada quizás para los recién llegados.

Dicho todo esto, que mejor que comenzar con el análisis de lo que para mí supone uno de los escondidos de este año 2015, un videojuego que quizás sin ser sobresaliente, desborda jugabilidad por todos sus poros. Así pues ¡vamos allá!

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Para comenzar hay que dejar claro que Mad Max se basa en todo el universo de la saga, siendo los desiertos el pan de cada día. El personaje se parece mucho al interpretado por Mel Gibson en la saga original, una persona solitaria y con cara de pocos amigos, el cual sigue adelante más por su instinto primario de supervivencia que no por sus ganas de vivir. Y no le quitamos la razón por esa forma de pensar, la carga emocional que arrastra no la quisiera ni para el peor de mis enemigos. En cuanto a los clanes, recoge ideas de la saga original y de la nueva película Fury Road, pero es en esta última de donde recogen parte del diseño de personajes y por ejemplo el emblema que representa al malo malísimo: la calavera. Además de muchos otros guiños a toda la saga que los fans iréis reconociendo a la marcha.

El videojuego nos pone en la piel de Max Rockatansky, conocido principalmente por su apodo Mad Max, un antiguo patrullero que sobrevive como puede en un mundo post-apocalíptico completamente anárquico y destruido por las guerras nucleares. Nada más comenzar y mientras conducimos nuestro flamante Ford Falcon V8 Interceptor, lo sé, se me cae la baba solo con pronunciar el nombre, o también conocido en el videojuego como nuestro negro-negro (black-on-black), tenemos el desfortunio de toparnos con Scrabrous Scrotus (amo y señor de todas las tierras) y sus lacayos, los cuales, aparte de darnos una paliza casi de muerte, nos despojan de todas nuestras posesiones, incluido el negro-negro, no sin antes ofrecer cierta resistencia claro está. Como resultado de este encuentro, despertamos totalmente molidos, sin más cosas que lo que le sacamos a un muerto y acompañado por un chucho maloliente con una pata rota. Max, perro, ¿os suena? Y es aquí, en tierra de nadie, acompañados únicamente de un perro sin nombre y con una pistola llena de arena donde comienza nuestra historia.

Las horas posteriores nos ayudarán un poco más a comprender sobre nuestros objetivos en el juego, que todo hay que decir, son bastante básicos, por lo que no esperéis encontraros con un argumento maduro y bien trabajado. Además, aprenderemos a controlar al propio personaje y también a conducir vehículos. En resumen, será un comienzo lento y quizás un poco aburrido, con bastante poca emoción, de esa que esperas de un juego basado en una saga como Mad Max, suerte para mí y para todos vosotros, que esto mejora con las horas, como el bueno vino pero aún más rápido.

Aunque hay que destacar que lo realmente importante del comienzo no es ni los paseos por el desierto, ni el aprender los controles básicos, lo realmente importante es la presentación de Chumbacket, un personaje muy extraño parecido al jorobado de notre dame pero con un aspecto bastante demacrado y con un punto de locura que es lo que hace que para mí sea un de los grandes personajes del videojuego. Tiene la creencia de que Max es un elegido por los dioses de la gasolina y su cometido en esta vida es ayudarle mediante la fabricación de un coche hecho a su medida, el Magnum Opus, el vehículo mejor preparado de la faz de la Tierra y capaz de extender el miedo allá por donde vaya. Jo**r, no me digáis que el tío no está chalado, es más, en circunstancias normales llamaríamos a un loquero para que hiciese una recogida urgente, lo que pasa es que si queremos volver a sentir el rugir de un V8 no nos queda otra que hacerle caso. Por tanto, bajo esta premisa de conseguir construir la máquina definitiva, el Magnum Opus, Max y Chumbacket se embarcan en una alocada aventura con olor a muerte y gasolina.

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Nuestra aventura se desarrolla en el Páramo, un enorme mundo post-apocalíptico dividido en seis territorios: la guarida de Chum, el territorio de Jeet, el territorio de Gutgash, el territorio de Pink Eye, las Dunas y por último el territorio de Deep Friah en cuyo interior se encuentra la gran Ciudad de la Gasolina. Además de estos seis territorios, existe una zona llama La Gran Nada la cual vendría a ser el desierto que rodea todo el mapeado del Páramo, una zona desértica de la cual se desconoce lo que hay más allá y en la que si nos adentramos demasiado terminaremos muriendo. Todos estos territorios pertenecen actualmente a Scrabous Scrotus, un señor de la guerra cuyo objetivo es mantener su control sobre el Páramo imponiendo el miedo y el terror allá por donde pasa. Cada uno de los territorios está dividido en regiones en las cuales nos podemos encontrar caudillos que se encargan de controlar la región, campamentos de extracción de petróleo, espantapájaros (torretas para identificar que el territorio pertenece a Lord Scrotus), zonas con francotiradores e incluso una ruta por donde circulan caravanas de abastecimiento que no son más que camiones cisterna propiedad de Lord Scrotus custodiados por vehículos de guerra. Además, tendremos la posibilidad de encontrar zonas ocultas en las que realizar misiones secundarias, localizar asentamientos de bandidos, los cuales nos servirán para abastecernos con lo necesario, participar en carreras de vida o muerte y por último pero no por ello menos importante, localizar los campamentos con globo aerostático que hacen las veces de Atalayas y nos servirán para descubrir los puntos de interés en nuestro mapa personal. Importante destacar que no todas las regiones están controladas por los caudillos de Scrabrous Scrotus, algunas zonas todavía intentan resistir las embestidas de los lacayos de Lord Scrotus y no perder el control que antaño tuvieron sobre sus tierras y es en estos focos de resistencia donde tendremos que apoyarnos realizando misiones secundarias e invirtiendo en la mejora y ampliación de sus instalaciones para conseguir con el tiempo, abastecimiento de materiales, armas y agua, que aún sabiendo que nunca nos quedaremos sin suministros, si que nos facilitará mucho el avanzar más rápido en el desbloqueo de nuevas habilidades de Max y de nuevas piezas para nuestro Magnum Opus.

La necesidad de Max de conseguir combustible para su vehículo, agua o comida para recuperar vida y materiales para desbloquear habilidades o componentes del Magnum Opus, ha resultado ser una idea genial pero no bien llevada a cabo dentro del videojuego. El motivo de estas palabras es muy simple… ¿qué es lo realmente prioritario para sobrevivir en un supuesto mundo post-apocalíptico? Simple, encontrar agua y comida primero y en segundo lugar si mantenemos el paralelismo con el videojuego pues encontrar combustible y piezas/materiales y tened por seguro que esta tarea sería ardua difícil. En cambio, en Mad Max, esto no funciona así, difícilmente nos quedaremos sin combustible o nos faltará agua o comida y ya no hablar de la falta de piezas, todo lo contrario, conforme avancemos en la partida tendremos cada vez más cantidad de piezas disponibles, los campamentos aliados nos las proporcionarán automáticamente y conforme mejoremos las habilidades de rastreo de Max más cantidad lograremos encontrar. Tres cuartos de lo mismo ocurre con el combustible, en ningún momento en toda la partida me he quedado sin el líquido preciado, como mucho he llegado a tener el depósito a la mitad. Y aunque no hayamos hablado mucho de las balas, ocurre exactamente igual, incluso llegaremos a un punto de la partida que hasta los campamentos aliados nos recargarán de forma automática nuestro armamento simplemente con acceder con nuestro vehículo al interior del asentamiento. Por tanto, aunque es algo que quizás muchos obviemos y no tengamos en cuenta, se agradecería algo más de dificultad en este sentido, no me refiero a un simulador de supervivencia, pero sí añadir mayor dificultad a la hora de localizar cualquiera de nuestras necesidades, ya sea porque se consumen muy rápido, porque la dificultad para acceder a ellas es muy elevada o simplemente por escasez. Esta claro que implementar esto tiene un riesgo muy elevador, al final, Mad Max, no deja de ser un videojuego de acción en mundo abierto, por lo que dificultar mucho este punto también puede ser contraproducente. Lo ideal sería encontrar una fórmula para que nos encontrásemos con la dificultad adecuada, ¡bendito dilema el de las dificultades!

Esto deja bien claro que el componente exploración es algo fundamental y todos aquellos que disfrutéis perdiéndoos por el mapa lo pasaréis genial. No estamos hablando de un escenario tan grande como por ejemplo Grand Theft Auto V pero si que lo suficientemente amplio como para que nos pique la curiosidad y vayamos con nuestros Magnum Opus de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. Además, aunque parezca mentira, me pongo colorada cuando me… ¡ejem! perdón, aunque parezca mentira el mapa de Mad Max es muy variado, algo que he valorado mucho de los chicos de Avalanche Studios, han logrado implementar un escenario desértico que no resulte monótono y aburrido. Esto lo logran dando a cada territorio una identidad distinta, es decir, una región puede ser puro desierto con caminos de tierra y arena, otro puede ser una zona desértica totalmente rocosa con cañones por doquier, otra puede ser un completo desierto lleno de dunas hasta donde alcancemos a ver y otra región puede ser los restos de lo que antaño fueran autopistas y pueblos. A esto le sumamos un apartado gráfico exquisito del cual hablaremos más adelante y conseguimos un mundo post-apocalíptico muy bien equilibrado.

De todas formas, donde hay una de cal también hay otra de arena y Mad Max no es la excepción. Conforme vayáis avanzando en la historia, os iréis dando cuenta que cada territorio dispone exactamente de las mismas cosas que hacer, tales como explorar el mapa con las “Atalayas”, destruir los campamentos enemigos, eliminar los convoys de la ruta de abastecimiento, destruir los espantapájaros, eliminar a los francotiradores y si tenemos ganas, explorar y saquear los campamentos de los bandidos. Esto al principio puede resultar divertido, además, atacar y destruir las instalaciones de Lord Scrotus implica reducir el grado de control o autoridad que ejerce sobre el territorio, permitiéndonos de esta forma optar a nuevas mejoras para nuestro Magnum Opus, ahora, después de dos o tres regiones terminaremos cansándonos de hacer exactamente lo mismo y posiblemente aquí si tengo que ser crítico y decir que incluso podemos llegar a sentir cierta monotonía.

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Durante toda nuestra aventura en Mad Max podremos jugar con nuestro personaje de forma directa al estilo de cualquier videojuego de acción en tercera persona (TPS) o utilizar el vehículo y jugar como lo haríamos con cualquier videojuego de conducción arcade. Os daréis cuenta que toda la historia de Mad Max gira alrededor de la fabricación de nuestro Magnum Opus, el vehículo es el invitado estrella y todo lo que hagamos desde el minuto 1 hasta el último será siempre en pos de lograr fabricar el mejor vehículo de la Tierra. Por tanto, podríamos decir que estaremos más tiempo conduciendo que utilizando a Max de forma directa. Para los que os gusten los datos, podríamos decir que la proporción sería un 65% conducción y 35% personaje, algo normal si tenemos en cuenta lo ya mencionado, que en Mad Max todo gira en torno a nuestro Magnum Opus.

La forma de jugar con Max la podríamos equiparar a la de juegos como Batman Arkham Knight o al Sombras de Mordor, nada extraño si tenemos en cuenta que detrás de todos y cada uno de los mencionados se encuentra Warner Bros. Cuando veáis los combates os daréis cuenta de lo que hablo, peleas de Max contra 2, 3, 4 o los que toquen al estilo Batman con posibilidad de ir encadenando varios combos y con una barra llamada “modo Furia” la cual una vez se carga nos permite repartir leña a diestro y siniestro, eso sí, la dificultad se resume en protegerse, esquivar, contraatacar y pegar, todo ello utilizando únicamente analógico y un botón.

El personaje nada más iniciarse el juego comienza “pelado” tanto en habilidades como en personalización de apariencia y para poder ir desbloqueando todas las opciones hay que subir a Max de nivel. ¿Cómo? Simple, avanzando en la historia, bajando el grado de control de Lord Scrotus en los territorios, realizando misiones secundarias, etc. Desbloqueadas las habilidades o elementos personalizables, lo único que nos queda es comprarlos con la única moneda que existe, la chatarra, para ello habrá que explorar muy a menudo el mapa, destrozar vehículos enemigos, conquistar campamentos, realizar misiones secundarias o saquear a bandidos.

En cuanto al vehículo, la primera vez que nos ponemos al volante no podemos evitar soltar lo de “¡Pero que co**nes es esto!” y es básicamente porque la conducción aunque parezca sencilla en realidad no lo es. El coche es muy sensible a los movimientos, el arranque es lento, notamos la falta de tiempo en los turbos (si lo tenemos), si nos golpean perdemos rápidamente la estabilidad, no hay facilidad a la hora de esquivar obstáculos y en definitiva se nos hace una conducción poco ágil. ¡Peeeeeero!, y es lo que más me gusta de todo esto, la realidad es totalmente distinta, el coche si que es un cáncer en las primeras horas de juego pero en función de las opciones personalizables que vayamos desbloqueando iremos ganando en calidad de conducción, desde manejo, aceleración, velocidad, blindaje, etc. y al final en función de nuestros gustos terminaremos con un Magnum Opus bien apañadito. En mi caso he priorizado la potencia, manejo y embestidas, sin dejar de lado el resto, logrando un vehículo con gran velocidad punta, quizás con poca aceleración que suplo con los turbos pero si con una fuerza de embestida y blindaje importantes para derrotar a cualquier enemigo que se interponga en mi camino.

El vehículo a nivel de personalización viene a ser más de lo mismo que con el propio personaje pero con muchas más opciones a elegir, que van desde la elección de la carrocería, parachoques delanteros para embestidas, blindaje para el vehículo, mejoras de motorización para ganar velocidad y aceleración, turbos para conseguir ventaja en ciertas carreras o combates, mejoras en el armamento secundario del vehículo, neumáticos menos desgastados para mayor agarre hasta elementos decorativos como pintura o adornos de capó. Todo ello se puede montar en el vehículo desbloqueando primero y después comprando mediante chatarra, la cual ya hemos mencionado como se logra.

Al completar el juego, lo más normal es que tengamos prácticamente todas las habilidades y personalización del personaje desbloqueadas y en función de las horas dedicadas más o menos opciones desbloqueadas para el Magnum Opus. Lo complicado al inicio es lograr la chatarra necesaria para poder adquirir las piezas o comprar elementos personalizables, pero con el paso de las horas y conforme vayamos erradicando la presencia de los esbirros de Scrotus de los territorios se nos entregará chatarra “by the face”. ¿Cómo? Simplemente con ocupar campamentos enemigos o realizando misiones secundarias para mejorar las fortalezas aliadas en cada territorio. Esto hará que los aliados nos faciliten cada cierto tiempo chatarra, que al principio parece ser poca cantidad, pero que conforme avancemos en la historia veremos que irá en aumento haciendo que casi nos despreocupemos de buscar por nuestra cuenta.

Dicho todo esto, hay que volver a destacar que el pilar maestro de Mad Max es el propio vehículo, la historia gira en torno al Magnum Opus y el objetivo no es otro que completar la construcción de nuestro coche, siendo lo más importante de todo, el famoso motor V8 el cual se encuentra en la Ciudad de la Gasolina, es la guinda del pastel para completar la que para Chumbacket es su obra más preciada. Obviamente, Max lo único que quiere es ayudar al jorobado porque su objetivo no es otro que intentar cruzar La Gran Nada, ese desierto infinito que rodea el escenario. Por tanto, aún teniendo razones distintas para construir el Magnum Opus, el objetivo común es acabarlo y por ese motivo intento destacar una y otra vez que la base de Mad Max no es otra que el coche: El Magnum Opus.

No quiero terminar el tema de la personalización sin destacar a un personaje llamado Griffa. Esta persona, algo extraña todo hay que decirlo, viene a ser lo más parecido a un ermitaño, el cual tiene el don de la sabiduría e intenta ayudarnos durante toda la historia para lograr hacer de nosotros un guerrero mejor. Es muy sencillo, durante la partida iremos ganando “puntos de Griffa” los cuales podremos gastar en las habilidades de Max que nosotros queramos, por ejemplo, podremos priorizar invertir estos puntos en tener mayor vida, en recuperarnos antes si comemos, en localizar más agua, chatarra o munición, en lograr hacer mayor daño con armas, etc. Lo normal al finalizar la partida es tener prácticamente todas estas habilidades al máximo y conforme aumentemos el nivel de las habilidades nos iremos dando cuenta que la partida en sí se nos irá haciendo más y más y más sencilla. Por ello lo que comenté al inicio del análisis con lo de la mala implementación de la dificultad.

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En lo que respecta al apartado gráfico no podemos decir otra cosa que no sea la palabra IMPRESIONANTE. El análisis se ha hecho en base al videojuego Mad Max de PC pero hay que destacar que la labor que han hecho los chicos de Avalanche Studios en las plataformas de PS4 y ONE no son para nada desdeñables. El videojuego trabaja a 1080p y 60fps estables, pero estables como rocas porque prácticamente en la totalidad de su historia el videojuego mantenía la talla, incluso en las situaciones donde aparecían muchos NPC’s en pantalla, ya fuese en combates cuerpo a cuerpo o en batallas con el vehículo, la tasa de frames se mantenía bastante estable y solamente en algunas ocasiones he sufrido tirones que bien podrían ser debidos por el hardware de mi PC que no por problemas achacables al videojuego. Y en cuanto a bugs, poca cosa que decir, un videojuego muy bien pulido, vamos, lo que debería ser lo normal y que no se tendría ni que mencionar en un análisis.

La arena y el efecto de las pisadas o de la marca de los neumáticos, las partículas de polvo o arena al acelerar el vehículo, los escombros producidos por el viento, el nivel de calidad en las sombras, el detalle en las texturas de cualquier elemento y lo que es mejor, la grandísima calidad en los efectos lumínicos, consiguiendo incluso cegarnos en algunas situaciones y logrando el efecto de calor asfixiante tan típico en un desierto. Otro aspecto a destacar del escenario son las tormentas, una vez comienzan se nos hace imposible poder ver nada a más de 10 metros con descargas eléctricas y efectos de luz magníficos. Los personajes importantes o el vehículo también están muy bien cuidados en todos sus detalles, la peor quizás una niña la cual parece un aborto, lo sabréis cuando la veáis. Y lo peor en este apartado los NPC’s, vamos, todo personaje que sea no principal, estos están poco cuidados y también los gestos de muchos personajes, los cuales parecen robotizados y poco naturales, típico fallo en este tipo de videojuego.

A nivel sonoro no hay mucho que destacar, cumple y poco más. El videojuego no está doblado al castellano y puede que esto no debiera ser algo negativo y recordar que el Ingles es importante y bla, bla, bla, pero aún así, una cosa no quita la otra y cuidar un videojuego significa también cuidar la localización y ello significa doblar el videojuego al idioma pertinente. Aún así, se agradece mucho poder disfrutar de la voz original, totalmente acertada para un tipo solitario como Max. Como anécdota, mencionar que esto nos acarreará muchos “piñazos” con el vehículo al intentar conducir y leer los textos a la par, es lo que hay no poder hacer dos cosas a la vez.

Y por último, lo mejor quizás en este apartado, los efectos sonoros del vehículo, ya que poder escuchar un motor V6 o V8 sobrealimentado desprendiendo potencia por todos sus poros metálicos es algo genial y que se ha logrado con mucho acierto. Esta claro que yo no distingo a base de oreja si un motor es un V8 o V1000 pero la espectacularidad esta bien asegurada, lo comento por si algún sibarita salta diciendo que los sonidos del motor no se corresponden.

CONCLUSIÓN

Mad Max es un videojuego totalmente infravalorado por una parte de la prensa especializada y al cual se le han achacado muchos “defectos” los cuales no se han tenido ni en cuenta en videojuegos de gran calibre, por tanto, o medimos las cosas por el mismo rasero o mejor dejarlo estar. Además, algo que parte de la prensa y usuarios olvida es que el objetivo de los videojuegos no es otro que entretener y divertir y en Mad Max esto está asegurado, aunque claro está, hay que saber a quien va dirigido éste videojuego, porque recomendar un FIFA a alguien que odia el fútbol o recomendar un videojuego de conducción a alguien que no se aclara ni con las marchas es un error de primaria.

Además, el videojuego cumple en cuanto a duración, estamos hablando que la partida ha supuesto unas 33 horas de juego entre historia y modo libre, pudiendo haber sido incluso hasta 60 si nos hubiésemos centrado aún más en las misiones secundarias y en explorar todas las regiones. No olvidemos también que la diversión está asegurada gracias a la combinación, no a partes iguales, de dos géneros dentro de un mismo videojuego como son conducción arcade y TPS, además de estar acompañados en todo momento de un apartado gráfico de esos de “quitarse el sombrero”. Aún así, como hemos ido comentando en el análisis, no todo lo que reluce es oro, tenemos un videojuego que puede llegar a darnos la sensación de monotonía en algunos momentos, sobretodo si abusamos mucho del modo libre y no implementa demasiado bien el nivel de dificultad, siendo muy evidente conforme se avanza en el modo historia por la facilidad que tenemos para lograr encontrar lo necesario en lo que se supone es un mundo post-apocalíptico totalmente falto de recursos. Y a nivel argumental, podríamos decir que pasa un poco sin pena ni gloria, aunque cumple lo justo si tenemos en cuenta que no es el punto fuerte del videojuego (básicamente es lo que pasa en la última película de la saga, Fury Road).

El precio del videojuego en el mercado se encuentra entre 50 y 65 euros para las consolas de la actual generación y a un precio de unos 15 euros para plataformas digitales en PC, por tanto, si sois usuarios de PC lo tendréis fácil para poder añadirlo a vuestra biblioteca de juegos y si sois usuarios de consolas simplemente decir que por un precio de 50-60 euros tendréis un videojuego con una duración de unas 30 – 60 horas, algo muy a destacar si tenemos en cuenta como se las gastan muchos juegos de esta generación en lo que a duración se refiere.

En resumen, Mad Max es un videojuego de acción que ha intentado ser diferente a lo que tenemos actualmente en el mercado, no reinventa nada pero si que logra sacarnos de los soporíferos escenarios de ciudades con rascacielos que ya tenemos tan vistos. Implementa muy bien las escenas de “TPS” y conducción y nos deleita con horas y horas de juego hasta incluso aburrir (literalmente). El videojuego va dirigido principalmente a los amantes del género post-apocalíptico, en segundo lugar a jugadores que disfruten de los “sandbox” y en tercer lugar a usuarios amantes de la saga cinematográfica Mad Max. Si cumplís alguna de estas tres premisas, hay muchas opciones de que el videojuego Mad Max termine por ser de vuestro agrado, si no cumplís ninguna, mejor ni lo oláis y si por el contrario cumplís todas, entonces el videojuego Mad Max se convierte automáticamente en un imprescindible para vosotros.

Valoracion_Final_ Mad Max - REVIEW

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