Impresiones: Ashes of the Singularity – PC

Nos encontramos ante un RTS de la mano de Stardock Entertaintment y Oxide Games. Para quien no conozca a Stardock, son los creadores de algunos juegos como Sins of Solar Empire o Galactic Civilizations. Oxide en cambio, es la desarrolladora de “Nitrous” engine con el cual se está haciendo “Ashes of the Singularity”.

“Ashes of the Singularity”, es un juego de estrategia en tiempo real que tiene lugar en el año 2178, donde la humanidad ha evolucionado hasta el punto de poder manipular planetas enteros a su antojo. Lo más codiciado por estos post-humanos es un recurso llamado Turinium, el cual ha sido la causa de la revolución tecnológica.

Nuestro objetivo como jugador, es tomar el control de los generadores de Turinium o aniquilar a la competencia (destruir su base).

BaseAttack

Comenzando con el apartado gráfico

Tanto las naves como el entorno, lucen muy bien incluso en calidad media, a pesar de encontrarnos con algunos problemas de texturas en contadas ocasiones. Eso sí, efectos tales como los disparos de las naves, las explosiones, etcétera, no son lo suficientemente espectaculares como cabría. Además, se echa en falta detalles cómo la colisión de las naves al ser derribadas.

No obstante, al tratarse de una pre-beta, es de esperar que este apartado del título siga evolucionando y puliéndose antes de su lanzamiento.

En cuanto a la jugabilidad

Recuerda a otros títulos como “Supreme Commander”. De momento, la única facción disponible es la de los “PHC”. Podemos jugar hasta 11 mapas de un tamaño de 2 a 6 jugadores. En la última versión de la pre-beta, el modo multijugador competitivo no está disponible aún. En el modo para un jugador, nos enfrentamos a una IA con hasta siete niveles de dificultad que deberemos elegir acorde a nuestra habilidad (desde beginner hasta insane).

Lo primero que salta a la vista al empezar la partida es su interfaz, en la cual, encontraremos desde las unidades y recursos disponibles, hasta la puntuación de cada jugador. Podemos estimar en todo momento el poder militar de nuestro adversario a través de las puntuaciones y, lo que es más importante aún, su nivel de Turinium.

Otro aspecto a destacar de la interfaz es el minimapa, que en este caso, está dividido en una serie de módulos y nos muestra los distintos puntos de recolección de recursos.

Surrounded2

Empezamos la partida con un ingeniero y una base. El ingeniero es nuestra unidad constructora que tiene a su disposición 3 grandes grupos de edificios (uno de ellos no disponible todavía):

Production

  • Factory. Edificio que nos permitirá construir Frigates y Cruisers.
  • Sky Factory. Donde podemos construir Aircraft (naves rápidas para uso defensivo).
  • Advanced Factory. Este edificio nos permite sacar la artillería pesada llamada Dreadnoughts.
  • Extractores: tanto de Quanta y minerales (recursos). La Quanta es un recurso radioactivo que nos permite adquirir mejoras. Es necesario construir Quantum Relays para generar Quanta.

Defenses

Aquí tendremos a nuestra disposición distintos tipos de edificios que nos ayudarán a defender nuestra base

  • Sensor Array
  • Smarty System
  • Sentinel Turret, etc.

En lo referente al apartado sonoro

Estamos ante una banda sonora con arreglos orquestales no generados con MIDI, donde destacamos acompañamientos sencillos, que sirven de sustento para melodías épicas típicas de las grandes superproducciones cinematográficas. Ésta, tras horas de juego, se ve acompañada por unos efectos de láseres y explosiones que se encuentran a la altura de la misma.

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Innovación en el apartado técnico.

“Ashes of the Singularity” es uno de los títulos pioneros en el uso de DirectX12. Al iniciar el ejecutable del juego, nos da la opción de ejecutarlo bajo DX11 o DX12. Para ejecutarlo bajo DX 12 necesitamos una gráfica compatible con DX12 y Windows 10.

Con DX11, cuando se junte una gran masa de naves, caerán los frames, hasta el punto de que no se puede jugar. En cambio, bajo DX12, por más naves que aparezcan en pantalla, nuestro equipo es capaz de moverlo sin problemas. La diferencia entre DX11 y DX12 es pequeña cuando hay pocas naves en pantalla pero, cuando se juntan cientos de naves, DX12 saca pecho y llega hasta donde DX11 no puede, haciendo jugable lo que antes no lo era.

Sin lugar a dudas, “Ashes of the Singularity” nos demuestra lo que ha logrado Microsoft con DX12, mejorando el rendimiento medio un 20% respecto a DX11.

En definitiva, estamos ante un título que pese a estar en pre-beta, promete ser uno de los grandes en su género. A pesar de encontrarse en una fase prematura, os aseguro que no os decepcionará y os sentiréis orgullosos de formar parte de la comunidad de esta obra titánica.

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