Análisis: Zenith – PS4/XONE/PC

A finales de septiembre salió a la venta para PS4, Xbox One y PC Zenith, un ARPG editado por BadLand Games y creado por Infinigon, una desarrolladora indie española.

Durante la aventura controlaremos a Argus Windell, un mago experto en recuperación de artefactos antiguos que desafortunadamente en uno de los encargos comete una pequeña negligencia sin importancia liberando un apocalipsis mágico. Tras esto decide retirarse y vivir una vida tranquila como vendedor de pociones en un diminuto pueblo.

La trama del título aunque bien llevada, es bastante simple, sin demasiados giros argumentales y algo predecible. No obstante, lo que nos mantiene pegados a la pantalla es el alto contenido de humor absurdo. Al ir avanzando en la historia, el desfase va en aumento apareciendo cada vez más guiños y momentos disparatados, por lo que no es de extrañar que este resulte el mayor atractivo del título. A pesar de que el género nos tiene acostumbrados a encontrarnos cientos de misiones secundarias, éste no es el caso. En Zenith las podemos contar con los dedos de una mano y no prolongan la vida del título mucho más de unas catorce horas.

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En lo referente a la jugabilidad, estamos ante un rpg de acción con perspectiva isométrica. Llama la atención una interfaz de usuario que dada su simplicidad resulta francamente intuitiva de cara al jugador. Realizando una breve descripción de la misma, en la parte superior encontramos el retrato de nuestro personaje junto a tres barras: la roja marca la salud, la azul la cantidad de maná y la verde la experiencia acumulada hasta el momento. Continuando con la parte inferior, encontramos dos cruces con las asignaciones de objetos y  los controles durante el combate.

En cuanto a la personalización del personaje, se echa en falta algunas opciones más ya que tan solo podemos elegir entre unos cuantos talentos divididos en tres ramas que no tardamos demasiado tiempo en rellenar al completo. Cada una de las ramas está orientada a un rol en particular. Mientras que la de tierra permite que Argus encaje mejor los golpes, la de fuego  nos aporta más movilidad. Al subir de nivel, aparte de aumentar las estadísticas de nuestro personaje, se nos otorgan dos puntos que podemos gastar a nuestro antojo en una de las ramas.

Respecto a los combates, las posibilidades no son muchas. Podemos realizar únicamente cuatro acciones entre las cuales está lanzar hechizos, golpear con nuestra arma principal o realizar una especie de dash para esquivar los golpes del enemigo. Entrando en el arsenal mágico que tiene Argus a su disposición, hay tres elementos que puede manipular: fuego, tierra y agua. Los hechizos  son los encargados de otorgarnos daño masivo en área para aplastar a nuestros enemigos y los encontramos en dos formatos, mientras que algunos están almacenado en gemas otros estarán escritos en pergaminos. Entre la selecta variedad de artefactos que utilizamos para sodomizar a nuestros enemigos cuerpo a cuerpo, tan solo tenemos disponibles tres tipos: guanteletes, mazas y espadas. En contraste a la claridad de la interfaz, el saber si el equipamiento nos mejora o no es algo confuso impidiendo que conozcamos con total certeza si el objeto nuevo es mejor que el que ya tenemos equipado.

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Continuando con la mecánica general de los combates, la descripción más precisa sería describirlos como ágiles, simples y poco desafiantes. A pesar de esto, no resultan para nada pesados ni aburridos por muchos que hagamos en un breve período de tiempo. Además, en la mayor parte ellos, iremos acompañados por un compañero que no aporta demasiado a la batalla ya que su IA se limita en golpear al enemigo por lo que acaba resultando más un elemento decorativo que una ayuda real.

Prosiguiendo con el aspecto gráfico del título, es de lo más llamativo e inusual ya que a pesar de tratarse de un título indie, sorprende por unos entornos y texturas de una calidad notoria acompañados de unos efectos acordes al nivel.

Por otra parte, en el apartado sonoro se echa en falta la inclusión de doblaje. No obstante, la ausencia del mismo puede deberse al intento de dar un aspecto más retro al título. Además la banda sonora recuerda a la de los grandes clásicos consiguiendo crear la atmósfera idónea que Zenith necesita.

Como crítica constructiva, el apartado técnico necesita ser pulido algo más ya que el título presenta un número de cuadros por segundo muy inestable. A esto se le ha de sumar que en algunos puzles el motor de físicas nos la juega provocando que los objetos que debemos desplazar para completar la prueba traspasen el suelo en lugar de sortear las elevaciones, precipitándose de esta forma dicho elemento al vacío.

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Para finalizar el análisis de Zenith, debo hacer una mención especial al aumento de títulos españoles que han surgido y cómo, poco a poco, están logrando hacerse un pequeño hueco en el sector de los videojuegos con juegos de una calidad digna de mención. Por mi parte sólo queda darle las gracias a BadLand  Games por la clave con la que se ha realizado el análisis y felicitar a Infinigon por las horas de diversión que éste me ha proporcionado.

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