Análisis: The Dwarves

Siendo una época en la cual estamos ya más que acostumbrados a historias épicas de personajes míticos, sean elfos, orcos, etc… Nunca se nos había dado el poder de llevar a un conjunto de enanos. Ellos por ahí olvidados cuando realmente eran fuertes y actuaban en grupos duplicando así su poder. Ahora aparece The Dwarves, un juego basado en una saga de novelas escrita por  Markus Heitz y que comenzó su publicación  en 2003.

De algo que empezó con una campaña Kickstarter que dio sus frutos para llevar a cabo la adaptación a videojuego, y como todo queda en casa, los encargados de hacer que exista en tu consola, son los del estudio King Art Games, de la tierra del autor del libro, Alemania.

  • LOS ENANOS TAMBIÉN MERECEN PROTAGONISMO

Ser un enano criado entre humanos no significa que tengas que perder tus raíces. Tungdil Goldhand trabaja como herrero con su familia humana tras haberse quedado huérfano. Pero se le encomienda una misión, que jamás pensaría que estaba a su alcance y tendrá que hacer uso de todo lo que ha aprendido a lo largo de su vida como buen defensor de su hogar. Avanzando en su camino, irá conociendo personajes que se unirán a su expedición, desde humanos, enanos y mas seres misteriosos.

El deber de Tungdil será acabar con aquellos enemigos que amenazan la Tierra Protegida logrando el objetivo de su misión. ¿Lo conseguirá?

  • ¿QUE NOS ENCONTRAMOS?

Resulta difícil calificar este juego porque aquellos que lo adquieran pensando que se van a encontrar con un Action RPG se van a llevar un gran chasco. Porque The Dwarves no es ni mucho menos un RPG, podría estar más a el nivel de un juego estratégico o incluso de  Aventuras. Porque aquí, no tendremos la libertad de los RPG para configurar a nuestros personajes o incluso desplazarnos por el mapa.

El mapa realmente es lo que tiene más importancia de este juego, porque gracias a el, a los movimientos que realizas con el personaje, vas conociendo algo más acerca de esta inmensa historia y de lo que Tungdil debe de hacer, lo mismo que con el resto de personajes. Cada movimiento que hagas influye en la vitalidad de tu personaje y tendrás que tomar decisiones acerca de si quieres guiarte por la historia principal o hacer misiones secundarias mirando los diferentes eventos mientras vas por caminos y pueblos que no tienen nada que ver con el sitio a donde realmente debes de ir. ¿Pero que menos que arriesgar?  Teniendo en cuenta que en el mapa se pasará el mayor tiempo de juego, a medida que se avance, se irán desbloqueando misiones, además de poder recuperar salud, coger ítems o hacer las secundarias como dije anteriormente.

Como es normal, en un juego de este estilo, los personajes suben de nivel para mejorar las habilidades, (algo que ya está visto), y hacerse con objetos para equiparse, (aunque en este caso solo uno, quizás algo escaso para mi gusto), para usarlos en el fervor de la batalla.

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Que claro, las batallas, como se me iban a olvidar. No todo iba a ser recorrer mapa, hacer triquiñuelas para sumar nivel y venga hablar, las escaramuzas resultan la mar de divertidas. Que sería de un enano sin poder dar uso a su hacha e ir reventando piernas a medida que la mueve. Hay que recordar que las batallas son en tiempo real, así que tendremos que ir viendo las tácticas sobre la marcha solamente con la pausa de ir cambiando personajes, aunque solo podemos llevar cuatro nada más y estos se moverán de manera automática cuando están cerca de un enemigo y repartirán dosis de acero. El escenario es un elemento indispensable si queremos vencer, porque se puede utilizar para vencer a las hordas de enemigos que vienen. Eso si, no la palmes tú que si no la misión hay que empezarla de nuevo.

Como siempre, no todas las batallas iban a ser de la misma manera. Se encomiendan misiones como acabar con hordas de enemigos, asedios, supervivencia… Realmente las batallas resultan amenas y hacen que te quemes la cabeza un rato para ver como vas a poder vencer.

  • ¿TAN ÉPICO?

Las historias de fantasía épica siempre deberían estar rodeadas por escenarios de gran bellezas y múltiples seres de gran variedad. Aquí, directamente, no. Si cuidas lo grande, cuida lo pequeño también, que no cuesta nada.

El mapa, las cinemáticas y demás están bastante cuidadas y resultan bastante bellas, eso si descartamos los típicos fallos como la bajada de frames cuando se está en plena batalla y hay tropecientos enemigos, pero son cosas que defraudan poco si nos entra en sesera la magnitud del mapa, cantidad de enemigos y que aún así tampoco el juego es que sea de lo más frenético. Como he dicho esto resulta bastante más cuidado, porque lo que es los enemigos, no es que exista mucha variedad de ellos y resultan cansinos y repetitivos. Con la de seres que hay para poder meter. Por no hablar de cuando te acercas a sus caras, que la bajada gráfica es un poco mortal.

Otra cosa que quizá pueda sacar de quicio son esas maravillosas pantallas de carga, que si bien están bien durante un rato, cada vez que entras y sales del mapa, dan ganas de tomarse un trankimazin.

En el apartado sonoro, aunque no es muy variado, da el pego acerca de lo que estamos jugando, la pena que las voces solo sean en Inglés o Alemán, aunque podremos disfrutar de unos magníficos subtítulos al castellano.

  • CONCLUSIÓN DIFICIL

Siento que este es uno de los análisis más cortos que he realizado a lo largo de los años que llevo haciendo esto, pero es que para mi gusto le falta mucha más chicha. Resulta entretenido, fiel a la novela y sus batallas resultan bastante amenas y no se hacen pesadas, pero la falta de más contenido y más probabilidades de mejorar y hacer del personaje a nuestro gusto, hacen de el un juego para mi gusto, bastante escaso.

Por lo demás tiene sus puntos fuertes como dije anteriormente, pero tampoco sería un juego santo de mi devoción, pero que a otras personas si les puede gustar mucho.

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