Análisis: The Last Guardian

♪♪ Hay un amigo en mí ♪♪

Como predica la canción más conocida en el mundo de la animación de Disney, la amistad es uno de los vínculos más importantes que rodean a todas las especies del planeta (en mayor o menor medida), pues son una serie de valores innatos que se desarrollan en nuestro ser, como puede ser la lealtad, la solidaridad, el amor, la sinceridad o el compromiso hacia otro sujeto (obviando barreras) a lo largo del tiempo de manera recíproca.

Hablar de The Last Guardian requiere hablar de sentimientos profundos, algo que parece molestar a los detractores del título, pues no conciben la idea de que un producto de este sector pueda ser valorado en su totalidad hacia este atributo. Algo que no ocurre en otros sectores como puede ser el cine, la literatura o la música.

Los videojuegos a día de hoy no son obras que se puedan valorar por igual al resto de productos, ya que la industria ha ido evolucionando a lo largo de los últimos 30 años y sería una mezquindad cerrar puertas que los desarrolladores llevan intentando abrir a lo largo de décadas.

Para que se entienda, un videojuego puede disfrutar de una jugabilidad excelente con una total ausencia de producción audiovisual y ser tremendamente divertido, y por otro lado, un título puede tener unas cotas de producción artísticas sobresalientes con un no tan buen acabado jugable que sea escandalosamente divertido.

Digo esto porque parece que por no ser un producto perfecto (me estoy adelantando), hay que castigarlo a tal nivel de que quede en el olvido de los jugadores por siempre jamás.

Fumito Ueda es una de esas pequeñas leyendas en el sector de los videojuegos que se ha ido ganando el respeto a lo largo del tiempo gracias a dos títulos de culto como son Ico y  Shadow of the Colossus, obras que en su día pasaron desapercibidas y que a día de hoy son piezas de admiración.

No os voy a engañar, nunca he jugado a ninguna de sus dos creaciones anteriores (es lo que tiene la economía) y no soy seguidor del desarrollador japonés, por lo que se puede decir que soy neutral a la hora de analizar el título que nos atesora.

Sin embargo, de lo que si soy fanático es de los productos que rebosan “espíritu” o como venimos diciendo en el ámbito de Nintendo: Magia.

The Last Guardian deja a un lado las tendencias y se adentra en un mundo solitario donde el verdadero protagonista de la aventura, son los sentimientos, rompiendo esas barreras y cadenas invisibles que parecen querer impedir que vayamos más allá.

Despertamos de un profundo sueño en recóndito lugar, donde la única luz que nos permite ver un atisbo de esperanza se encuentra eclipsada por una bestia gigante presa de sus cadenas y lamentos, por lo que si queremos saber quién somos o que ha pasado anteriormente con nuestro protagonista, debemos establecer un vínculo que nos  beneficie a ambas partes por igual y nos libere por fín de nuestro encarcelamiento

Esta bestia mitológica, Trico, es un hibrido entre “Gato” y “Pájaro” (su nombre  proviene de un juego de palabras japonés) y nosotros un simple niño mortal  desconcertado que solo quiere ir de vuelta a casa, sin dejar atrás malherido y encadenado a su compañero de celda.

Esta acción es tan significativa para los dos que hace nacer la llama de la amistad entre ambos, la cual se avivará más y más a lo largo de nuestra ardua tarea llena de acertijos y obstáculos que nos impiden avanzar hasta nuestro destino.

Por si fuera poco, dentro de esta guarida, templo o ciudad sagrada, seremos acechado constantemente por unos seres místicos con armadura que trataran de darnos captura con un objetivo que no descubriremos hasta el final, algo que solo Trico es capaz de evitar gracias a su fuerza bruta y su amor por nosotros.

Los que hemos tenido animales domésticos a lo largo de nuestra vida, sabemos apreciar el profundo trabajo de animación y recreación con el que ha sido dotado Trico. Es tan real, tan profundo y tan bien trabajado que lo veremos reaccionar como si de un animal real se tratara. Tal es así que cuando acariciemos a nuestro compañero y amigo, notaremos los latidos de su corazón en nuestro mando de control.

Ueda es conocido por explicar sus historias visualmente, por lo que no existirá más diálogos que los narrados por nuestro personaje para sí mismo y que servirán para entender que hacer o que es lo que pasa a medida que avanzamos. Ya sabemos que una imagen vale más que mil palabras y en este caso se aplica el cuento.

Además, The Last Guardian cuenta con un continuo tutorial que nos indicará que acciones podemos desarrollar en cada momento, algo que puede no gustar a muchos (entre lo que me incluyo) ya que facilita demasiado nuestra tarea y rara vez nos sentiremos atascados. Seguramente se concibió como un producto tanto para mayores como para los más pequeños, pero quizá debería actualizarse con un futuro parche que pueda desactivar dicha opción para los que prefieran no recibirá algún tipo de ayuda y no mermar así la experiencia de los más avanzados

Su jugabilidad es muy sencilla. Somos capaces de correr, saltar, trepar, agacharnos, agarrar objetos y empujar, de manera que nuestra principal tarea es abrir el camino para que nuestra bestia amiga se encargue de usar la fuerza bruta que rebosa y su capacidad de acceder a zonas inalcanzables gracias a su gran tamaño  ¿Y cómo se lo agradecemos? Pues curándole, dándole de comer y calmando su furia en los momentos que se ve obligado a atacar para que no nos pase nada malo a nosotros.

El afecto que he desarrollado por Trico es tan grande que me ha hecho recordar antiguas mascotas que he tenido a lo largo de mi vida y  gracias a ello quizá me haya conmovido más que a otras personas. Creo que si no tienes ningún apego por los animales o nunca has tenido un compañero animal, no serás capaz de disfrutar por igual, pues es un sentimiento involuntario que reside dentro de nosotros y que quizá por ello logremos descubrir lo que quieren mostrarnos con esta obra.

Aunque no todo es perfecto. Tener como compañero de viaje a un ser que mide el cuádruple que tú y del que no tienes más control que ciertas ordenes que puedes ejecutar, es inevitable que en ciertos puntos pueda molestarte más que ayudar. Algo lógico cuando nos enfrentamos ante diferencias de tamaños y fuerzas, haciendo que puedas ser víctima de sus errores y que en determinadas ocasiones quedemos totalmente cegados por una cámara que no es capaz de abarcar todo lo que es necesario. Son errores de logística y desarrollo que quizá con un poco más de trabajo (lo sé, 10 años son años suficientes) hubieran logrado suplirlos con soltura. Aunque he de ser sincero, en mis más de 30 años en el sector no me han parecido para nada graves y eran el pan de cada día a finales de los 90 cuando estaban creciendo los juegos en tres dimensiones, así que llamadme nostálgico o imbécil, pero no he visto justificada ese agresiva crítica que se le ha dado a este apartado en ciertos ámbitos tanto en mi primera como segunda vuelta al título.

Respecto a la parte audiovisual, es cierto que no es un título puntero, ni creo que lo pretenda ser. Sus gráficos son de generación pasada, vale, pero su estilo artístico es único y transmite lo que pretende. Cuando uno ve una película de animación, obvia totalmente si está desarrollada con técnicas modernas o no, pues lo único que valora es el espíritu que reside en ella, algo que no pasa en este sector. Si no es lo más puntero del momento pasa a ser objeto de crítica y directamente se le tacha de “mediocre”, algo que no es cierto más aún cuando ves juegos que son el tope gráfico y sin embargo sus escenarios no tienen alma. Quizá es que llevo demasiados años subido en el tren de Nintendo y veo las cosas de otra forma diferente, pero gracias a ello logro embobarme con cada uno de los escenarios que he recorrido junto a mi fiel amigo con alas.

Lo mismo me ha pasado con la música del juego y con todos sus efectos sonoros, en su mayoría ocasionados por Trico. La banda sonora es ambiental en su mayor parte, pero se modifican y se acentúa en los momentos que tratan de dar énfasis a una acción, ya sea dramática o emotiva. Todo reforzado ante los alaridos, ronroneos, soplidos o regurgitares de nuestra amada mascota amiga, que están creados con un nivel de realismo y documentación sublime y que nadie me va a poder negar ya que por suerte he podido convivir con ellos más de la mitad de mi vida.

Superar la aventura por primera vez puede llevar unas 10-12 horas si eres un poco hábil con los controles y si estás acostumbrado a las aventuras de plataformas con puzles. No tienes marcado el camino en ningún momento aunque es cierto que el trasfondo es lineal. No entiendo por qué hoy en día todos los productos tienen que estar condicionados a la libertad del mundo abierto, visto que tratar de abarcar este género puede ocasionar que tu esencia se pierda por el camino ante el aburrimiento por no saber trasladarlo bien. Es más, si todos los videojuegos fueran abiertos, desearíamos encontrar aquel que no lo hiciera, así que por mi parte no lo veo como algo negativo, sino como un virtud para este caso. Lo digo porque ayuda y guía al usuario hacía lo que quiere transmitirnos el autor con dicha obra en cada momento.

The Last Guardian no es una obra perfecta, tiene sus fallos como puede ser ciertos aspectos jugables a pulir o una necesidad de optimización del motor en sus tasas de imagen por segundo en determinados puntos (l0 cual se ha visto mejorado tras el último parche lanzado), pero es una obra hecha con cariño desde lo más profundo del corazón de sus desarrolladores. Han dado vida a una criatura virtual sobresalientemente y han logrado contar una historia de amor y amistad sin necesidad de palabras que le hacen especial y lo diferencian del resto. Algunos dirán que no es rejugable por falta de contenido adicional, pero yo lo veo como una experiencia única que se puede revivir una y otra vez como los grandes clásicos del cine o la literatura ¿Acaso no seguimos disfrutando por igual cada vez que ponemos una de nuestras películas favoritas? Por ello, y estrenando el nuevo sistema de valoración en nuestra web que abandona las notas numéricas, le otorgo a la última obra de Fumito Ueda y Sony la categoría de IMPRESCINDIBLE. Repito, no es perfecto pero es una experiencia que debe ser jugada por todos aquellos los que amamos este sector y que nos gusta divertirnos durante el transcurso.

Más información sobre nuestra forma de puntuar los juegos: http://rincondeljugon.com/sistema-de-valoracion-en-los-juegos/

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