Análisis: Abzû

Matt Nava,  el director artístico de esa pequeña joya del sector independiente: Journey, cierra su vínculo con ThatGameCompany para fundar su propio estudio independiente, Giant Squid. Para este nuevo viaje se ha ido de la mano junto a Austin Wintory, el cual se encargó de dar vida a la banda sonora de la misma obra.

Esto se traduce de la siguiente forma: El alma de Journey estará presente en su nueva creación, en este caso: Abzû.

El nombre de ABZÛ viene del idioma antiguo sumerio, en el que “AB” significa Agua, y “ZU” significa conocimiento, lo que deja entre ver cuál será nuestra  nueva odisea.

Si con su anterior creación abordaron el viaje de la vida a través de una metáfora audivisual, con esta nueva se adentran a las profundidades del océano para liberarlo de un mal que lo oprime, travesía que nos ayudará a entender quién o qué somos tras nuestro despertar.

Las obras bajo el mando de Nava no son videojuegos al uso, sino más bien experiencias audiovisuales con la capacidad de interactuar sin complicaciones en su manejo y con la virtud de usar apenas 3 botones del mando de control.

Esto puede echar atrás a mucha gente ya que  hay que dejar constancia que son obras que se disfrutan y se entienden con la vista y con el oído, dejando en un segundo plano la jugabilidad. Estas obras se pueden resumir como “simuladores de paseo”, donde no existe un desafío real que nos impida avanzar en ningún momento y en el que somos guiados casi por completo durante su desarrollo.

Sin embargo, Abzû es una proeza artística capaz de transmitir a nuestros sentidos los estados de ánimo o sentimientos que abordan a nuestro protagonista en cada fotograma. Todo está desarrollado con un dinamismo tanto en su paleta de colores y animaciones, como en cada una de las notas musicales que suenan paralelamente a nuestra travesía.

El principal problema, y que quizá no ayude a que todo el mundo pruebe este título, es su escasísima duración, pues superarla no te llevará más de una hora y media siendo generosos. Es la mitad de corta que su obra anterior y aunque es cierto que tiene el clásico objeto coleccionable, no incita a recopilarlos porque realmente no llegan a ser fundamentales en su desarrollo más allá de alargar artificialmente su duración.

Quizá el precio sea algo elevado (19.90€) para lo que realmente te ofrece, pero también es cierto que “vivirla” es una experiencia reconfortante y sana para este mundillo cada vez más saturado de juegos genéricos, donde ayuda a ver un atisbo de luz al final del túnel y que hace mantener la fe en este ocio gracias a artistas audiovisuales de este calibre.

Más información sobre nuestra forma de puntuar los juegos: http://rincondeljugon.com/sistema-de-valoracion-en-los-juegos/

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