Análisis: Styx Shards of Darkness

Cyanide Studio nos trae la secuela de Styx: Master of Shadows, spinoff de Of Orcs and Men en la que el protagonista es un trasgo llamado Styx.

Debido a la aceptación de la primera parte obteniendo por lo general una valoración positiva, Styx: Shards of Darkness nos permite volver a embarcarnos en una nueva aventura en la que el sigilo es nuestra única herramienta de supervivencia.

¿Qué aporta esta nueva entrega?

En cuanto a modos de juego, respecto al primer título, esta nueva entrega incorpora un modo cooperativo. Éste consiste en jugar las misiones de la campaña acompañados por otro jugador, ampliando el abanico de posibilidades que tenemos ante nosotros para llevar a cabo nuestros objetivos. Por lo que respecta a la campaña, la duración depende mucho del nivel de dificultad que selecciones, no obstante, completar Styx: Shards of Darkness requiere algo más de diez horas.

Respecto al apartado audiovisual, tanto la calidad de las texturas como las animaciones han mejorado con creces, todo esto aderezado por una buena banda sonora que nos acompaña durante las distintas situaciones que nos aguardan en el juego. Además, los mapas son muchos más amplios y detallados, posibilitando al jugador una mayor exploración para recolectar los coleccionables antes de continuar con la misión principal.

En cuanto a la jugabilidad, bebe de la misma mecánica del primero y puede llegar a resultar repetitiva para algunos jugadores ya que no varía durante todo el juego. Los combates siguen siendo sumamente injustos, y por eso la única opción viable para completar tus objetivos es que no te vean o huir. Al igual que en Styx: Master of Shadows, cuando te detectan, únicamente en niveles de dificultad bajos, tienes la opción de hacer paradas a tus oponentes para acto seguido ejecutarlos. A parte, el control ha mejorado sustancialmente, resultando en esta secuela menos tosco y más preciso en la mayoría de situaciones.

Al igual que ocurría en la primera entrega, los poderes que tenemos a nuestra disposición emplean ámbar, una sustancia bastante codiciada en el universo del título. Por otra parte, también podemos escoger habilidades pasivas para nuestro personaje a través de un árbol de talentos, lo cual permite adaptar a Styx a nuestro estilo de juego.

A pesar de que Cyanide ha hecho un gran trabajo, el título también presenta algunos aspectos negativos como, por ejemplo, la cámara, que nos puede jugar alguna que otra mala pasada además de una IA que no responde como debería en muchas ocasiones. Por otra parte, el nuevo sistema de crafteo que incorpora el juego quizás no sea del agrado de todos los jugadores.

En cuanto al argumento de Styx: Shards of Darkness, puede no llegar a resultar atractivo debido a su desarrollo lento además de que puede resultar recomendable haber jugado a la primera parte para poder seguirla con todo detalle.

En cuanto al rendimiento, no hay mucho que objetar. Aunque resulte increíble con los tiempos que corren, funcionaba desde el día de lanzamiento bastante bien. Con un FX 8320 con frecuencias de stock y una RX 480, salvo en algunos escenarios, el frame rate se ha mantenido por encima de cincuenta en calidad ultra. En el peor de los casos, como en escenarios que incluyen muchas físicas, los frames oscilan entre 38 y 40.

En resumen, no se puede decir que Cyanide Studio haya hecho un mal trabajo ni mucho menos, pero, aunque encarnar a Styx resulta un placer para los que disfrutaron la primera entrega y los amantes del sigilo, puede resultar poco atractivo para los jugadores que no estén familiarizados con este tipo de juegos.

Más información sobre nuestra forma de puntuar los juegos: http://rincondeljugon.com/sistema-de-valoracion-en-los-juegos/

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